TODO LO QUE TENÉS QUE SABER SOBRE LAS LEBACs

Por Gonzalo Nogués, Licenciado en Economía (UBA)

¿Qué son las LEBACs?

Las Letras del Banco Central (LEBAC) son títulos de deuda en pesos emitidos por el BCRA que se licitan normalmente el tercer martes de cada mes (en rigor es el día anterior al tercer miércoles de cada mes), con un rendimiento que hasta el momento ha resultado superior al que vienen teniendo el resto de los instrumentos de renta fija en pesos. Además, al ser el deudor la misma entidad que monopoliza la emisión de la moneda, son instrumentos que prácticamente no tienen posibilidad de default, lo que le da un perfil de riesgo más acotado respecto a otras inversiones similares.  

Desde principios de 2016, con el cambio de Gobierno ya consumado, el BCRA adoptó un esquema de “metas de inflación”, con el objetivo de disminuir la inflación que se generaba por el exceso de dinero en la economía. En este marco, el principal instrumento de política monetaria utilizado para cumplir con las metas ha sido la LEBAC, a través de la señalización de la tasa de interés de corto plazo. Esto resulta en una tasa de interés real positiva, superior al rendimiento de cualquier otro activo de renta fija, de manera de absorber pesos de la economía, limitar la demanda de dólares y controlar el ritmo de la inflación.

¿Cómo puedo comprar LEBACs?

Para poder invertir en LEBACs, es necesario contar con dinero en efectivo y tener una cuenta comitente en un banco o en una sociedad de bolsa que permita operar con títulos públicos. La mayor parte de las entidades financieras permite habilitar esta cuenta de manera telefónica o a través de internet, y luego gestionar la inversión a través de estos mismos canales con una comisión que suele variar entre el 0,1% y 0,5% por cada renovación. Además de la comisión proporcional, también hay que tener en cuenta que muchas entidades cargan un costo mínimo que puede encarecer la operación, siempre que se trate de montos chicos.

Hasta febrero de 2017, las licitaciones de LEBACs se hacían semanalmente aunque desde entonces, tienen lugar solo el día anterior al tercer miércoles de cada mes. Las tasas de corte de la última licitación en enero se ubicaron en 27.24%, 26.9%, 26.59%, 25.98%, 25.45% y 25.39% para los plazos de 35, 63, 91, 155, 210 y 273 días, respectivamente.

¿En qué se diferencian de un plazo fijo?

Una de las principales diferencias con los plazos fijos, es que éstas se compran a descuento. ¿Qué quiere decir esto? Que si por ejemplo buscás recibir $20.000 a 35 días (considerando el esquema de tasas anteriores), en realidad sin contar comisiones el banco o agente de bolsa invertirá $19.477,59, y cuando finalice el plazo se te acreditarán los $20.000 (el capital que se invirtió más el rendimiento). La diferencia, 522,41, es el “interés” ganado. 

Algunas de las ventajas de invertir en LEBACs respecto a hacerlo en plazos fijos es que ofrecen una tasa de interés anual que supera en un 4% o 5% a la de los plazos fijos y que, además de las licitaciones mensuales ya mencionadas, es posible comprar y vender LEBACs en cualquier momento a través del mercado secundario, lo que a diferencia de los plazos fijos otorga la posibilidad de retirar los fondos al instante.

Por otro lado, las LEBACs cuentan con una curva de rendimientos invertida, es decir que para los plazos más cortos las tasas son más altas que para los más largos, a diferencia de los plazos fijos en donde ocurre lo opuesto. Esta es otra ventaja, ya que resulta más redituable invertir en el tramo corto y, por lo tanto, no es necesario inmovilizar el capital por tanto tiempo.

¿Qué riesgos tengo al invertir en LEBACs?

Como ya se comentó, el riesgo de default de las LEBACs es casi nulo.  Sin embargo, invertir en LEBACs puede tener un riesgo asociado a su rentabilidad, es decir, que exista otra inversión que con un riesgo similar, otorgue un mayor retorno y no podamos aprovecharla por tener el capital ya comprometido (lo que en economía se conoce como “costo de oportunidad”). Por ejemplo, podría ocurrir que ante un movimiento brusco en el tipo de cambio, la tasa de devaluación anual se ubique en un nivel mayor y que, por lo tanto, hubiese resultado más conveniente invertir en dólares.

¿Cuál venía siendo y cual será la tendencia de las tasas de las LEBACs?

La contrapartida de ofrecer tasas de interés reales altas es que muchos inversores prefieren invertir en estos instrumentos en lugar de hacerlo en la economía real, a la vez que tomar un préstamo resulta mucho más caro dado que los bancos parten de la misma tasa de interés de referencia, lo que genera una merma en la actividad económica. Esta situación, sumado a cierto atraso cambiario, llevó a que exista una puja entre el Gobierno y el BCRA acerca de si sería conveniente relajar el objetivo de metas de inflación y con esto la política de tasas altas, para que la economía creciera al ritmo que deseaba el Ejecutivo. Finalmente, el pasado 28 de diciembre, el BCRA sucumbió a las presiones y cambió sus metas de inflación para el 2018 pasando de una meta que inicialmente oscilaba entre el 8% y el 12%, a una del 15%.

La consecuencia inmediata del cambio en las metas de inflación, fue una subida del tipo de cambio provocada por la expectativa de disminución de los rendimientos de inversiones en pesos que este cambio generaría. Esta situación se confirmó semanas más tarde, primero con la reducción en 75 puntos básicos en la tasa de política monetaria, y luego con la baja en 150 puntos básicos para la primera licitación del año en enero de LEBACs, ubicándola en el orden del 27,24% y “rompiendo” con el esquema de metas de inflación: en un contexto de alza de la inflación, la tasa de interés no acompañó la tendencia.

¿Siguen siendo una buena alternativa luego del salto del dólar?

El año arrancó con un clima de cierta incertidumbre entre los agentes económicos. La escalada del dólar originada en el cambio en las expectativas luego de la modificación en las metas de inflación, se vio exacerbada a partir de la suba de la tasa  de referencia internacional. Se trata de la tasa del bono del Tesoro estadounidense a 10 años, que desde septiembre ya acumula un incremento de 87 puntos básicos, hoy en máximos cercanos a 2,90% que no se alcanzaban desde diciembre de 2013, cuando la tasa superó el 3,00% anual. A causa de estos factores, en menos de dos meses se generó una depreciación del tipo de cambio del orden del 6,7%.

No obstante, especialistas advierten que como en el segundo trimestre comienza la liquidación de divisas de la cosecha de soja, es posible que el dólar esté más cerca del techo que de un piso en el corto plazo. A su vez, por otro lado, sería esperable que por el momento el BCRA no continúe con una agresiva baja en las tasas, mientras que si bien en lo que resta de 2018 se esperan tres subas más de la tasa del bono del Tesoro estadounidense a 10 años, no sucederían tampoco en el corto plazo. Por lo tanto, al menos para los próximos meses, las LEBACs continúan siendo una buena alternativa al dólar.

¿Cuál va a ser la próxima tasa de corte?

Más allá del cambio de metas de inflación y la baja en la tasa durante el mes de enero, es muy posible que las bajas de tasa queden momentáneamente suspendidas o que se lleven a cabo de manera más gradual, por lo que sería razonable que en la próxima licitación la tasa mantenga los niveles de enero y si baja, lo haga en menos de 50 puntos básicos.

¿Por qué la tasa no bajaría mucho? Lo cierto es que en los meses de diciembre y enero, la inflación según el INDEC tuvo un registro del orden del 3,1% y del 1,8%, respectivamente, generando un salto respecto a los meses previos, mientras que en el corto plazo ya hay elementos que podrían recalentar la inflación aún más, como la suba de tarifas que el Gobierno tiene programada y las paritarias. En este marco, una baja en la tasa de interés podría agravar la situación en un contexto que requiere mayor estabilidad.

Hacia adelante, sería esperable un rendimiento más parejo de los activos de renta fija en pesos y en dólares, que sería principalmente ocasionado por la disminución del gap que existe entre la tasa de interés, y las tasas de inflación y de devaluación.

Por lo pronto, la LEBAC es una inversión más que atractiva para el inversor minorista que no quiere innovar demasiado, obteniendo mayores rendimientos que en un plazo fijo u otros instrumentos de renta fija en pesos y con un riesgo menor.

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