INFLACIÓN: MONETARISTAS VS. ESTRUCTURALISTAS, EL DEBATE

Entrevista a Iván Carrino y Martín Tetaz publicada en la revista Cinco Ruedas N° 119

NOTA PUBLICADA EN LA REVISTA CINCO RUEDAS N° 119 DEL LUNES 16 DE MAYO DE 2016


En la edición especial de hoy, traemos el debate entre diferentes visiones sobre un mismo fenómeno: la inflación. Según las corrientes ideológicas monetaristas y estructuralistas, las causas y políticas a adoptarse para ponerle fin a la inflación son diferentes. Para los monetaristas, la inflación es causa pura y exclusivamente por el exceso del gasto público y emisión monetaria desenfrenada. Para la otra vertiente, las causas son múltiples, devenidas de la estructura productiva de los países en vías de desarrollo y nacen en el corazón de América Latina como una crítica hacia el Mainstream monetarista.

Hoy en día, no puede decirse que la inflación sea exclusivamente monetaria o estructural sino que podría ser una combinación de ambas. Para ilustrarnos sobre el tema, entrevistamos a dos grandes conocedores del tema. El economista platense, Martín Tetaz y el economista de la Fundación Libertad y Progreso, Iván Carrino, charlaron con nosotros sobre la inflación en Argentina.

1) ¿Cuáles son las causas de la inflación, como se produce?

CARRINO: Las causas de la inflación deben encontrarse en el mercado monetario. Así como la causa de la caída del precio del tomate uno las encuentra analizando el mercado del tomate y termina viendo que hay un exceso de oferta de tomate, lo mismo sucede con la moneda. Cuando hay un exceso de dinero dando vueltas en la economía, su precio cae. Y el precio del dinero no es otra cosa que el poder adquisitivo, es decir, su relación con el resto de los bienes de la economía. Cuando el precio del dinero cae, se produce la inflación.

TETAZ: Las causas de la inflación pueden ser muy variadas, pero particularmente en Argentina fueron varias puntuales. Una de las principales causas comenzó a mediados de la década pasada por no haber usado la fluctuación del tipo de cambio como amortiguador de comercio exterior ante la creciente suba de los commodities a nivel internacional. Los precios de los alimentos a nivel internacional subían, (la soja, el trigo, el maíz) y dicha suba fue trasladada al mercado interno. Luego se intentó frenar eso con el aumento en las retenciones por el 2008, pero fue tarde para aplicarlo porque ya se había generado una puja distributiva que llevó al vicepresidente Cobos a desaprobarla.

El impacto inflacionario surgió en el 2006/2007 a partir de una expansión monetaria del 48% en 2006 cuando la inflación del año anterior había sido alrededor del 15%.

Otro de los motivos que generaron inflación en Argentina durante los últimos años también, fue la política fiscal expansiva llevada a cabo desde el año 2010. Esta medida generó un aumento artificial de la demanda que se trasladó a precios en un contexto de restricción externa, dando comienzo a una puja distributiva con inflación inercial

2) ¿A quien beneficia una inflación elevada?

CARRINO: La inflación beneficia, en principio, al gobierno. Esto es así porque el gobierno puede acudir al Banco Central para pedirle que imprima billetes cuando éste se queda sin dinero de los impuestos para gastar. En ese marco, el gobierno se convierte en el primero que gasta ese nuevo dinero, y puede aumentar su poder de compra dado que, al principio, los precios no suben. Ahora una vez que el aumento de la cantidad de dinero comienza a notarse, entonces los precios empiezan a subir por lo que todos los tenedores de pesos comienzan a  perjudicarse. A la larga, no creo que beneficie a nadie la inflación, ya que distorsiona las señales de inversión, la desincentiva, y empobrece a todos cuando los ingresos no logran crecer a ritmos superiores a ésta.

TETAZ: En principio durante ésta última etapa existió un beneficio directo de los grandes bancos comerciales que capitalizaron la emisión monetaria con un aumento del consumo basado en tarjetas de crédito y préstamos personales, ya que una porción de la creación del dinero parte del multiplicador que viene dado por la tasa de interés. Por otro lado, el atraso del tipo de cambio benefició a todas aquellas productoras y comercializadoras de bienes durables. La industria automotriz fue un claro ejemplo de cómo el aumento de la demanda a la vez de expectativas inflacionarias, llevó a la suba de los precio de los autos, en los últimos años.

El otro punto, y el más controversial es que en una economía inflacionaria quien mayor beneficio obtiene es el Estado, con mayores recursos tributarios por un elevado cobro de impuestos no legislados.

3) ¿Cómo se puede hacer para bajar la inflación?

CARRINO: Volviendo al principio, la única forma de bajar la inflación es restablecer el equilibrio monetario. Si el problema es el exceso de pesos relativo a su demanda, hay que o reducir la cantidad de pesos que circulan o incrementar la demanda por estos. Ahora el problema detrás de esto es que el exceso de pesos responde a la necesidad del gobierno de financiar su déficit fiscal (recordemos que emite para pagar lo que no puede cubrir con impuestos). Por ello se dice que si no hay una solución para el déficit fiscal, no se puede bajar la inflación. Finalmente, lo deseable es un mayor ajuste fiscal, y una política monetaria contractiva, que deduzca la cantidad de dinero en circulación, o la haga crecer a ritmos inferiores.

TETAZ: Para bajar la inflación se necesitan una serie de medidas coordinadas:

  • En primer lugar, cortar la emisión monetaria que realiza el Banco Central (BCRA) por financiamiento al Tesoro.
  • En segundo lugar, coordinar expectativas para que no genere recesión.

La clave del proceso se encuentra entonces en la combinación de una política monetaria contractiva y el manejo de expectativas inflacionarias con cláusulas gatillo en los nuevos contratos que se celebren tras las paritarias. La cláusula gatillo es clave para detener la inflación inercial que se produce por la puja distributiva de las clases sociales, y de ese modo, permitiría cerrar paritarias con un aumento del 25% y asegurarle al trabajador que si la meta inflacionaria que establece el gobierno es superada, se dispara un porcentaje adicional. Pero esto no sería posible si no existen señales claras de parte del Banco Central y el Ministerio de Economía para trabajar en conjunto sobre una política monetaria contractiva que permita cumplir con las metas de inflación propuestas.

4) ¿Qué está haciendo el gobierno de Mauricio Macri para lograrlo?

CARRINO: En línea con lo anterior, el Banco Central está implementando una política monetaria contractiva, que apunta a reducir el ritmo de emisión monetaria y absorber pesos del mercado. Por el lado del tesoro, hay un compromiso de reducir el déficit fiscal, aunque se lo ve demasiado ambicioso y difícil de alcanzar, especialmente en un contexto en que se anuncian, al mismo tiempo, nuevas ampliaciones del gasto público. La clave para el tema inflacionario, entonces, pasa por si este compromiso efectivamente se cumplirá y en qué medida lo hará.

TETAZ: Macri está implementando una política monetaria austera, más que el gobierno anterior. En términos nominales, el Banco Central tiene previsto mantener el nivel de asistencia al Tesoro en $ 160.000 millones al igual que el año pasado, lo que en términos reales significa un achique de asistencia al Tesoro. Además el Banco Central prevé que la base monetaria crezca del 28 al 25% anual este año.

5) ¿Por qué el Kirchnerismo no pudo bajar la continua suba de precios durante sus últimos años de gobierno?

CARRINO: El kirchnerismo nunca quiso reducir la inflación. Tenían un diagnóstico errado, que acusaba a los comerciantes de ser los responsables de la suba de precios. Algo muy similar a lo que ocurre en Venezuela, y su “receta” era el control de precios, una política que no ha parado de fracasar en los últimos 4.000 años de historia.

TETAZ: Es cierto que el gobierno nunca se interesó en bajar la inflación, ya que esto le daba cierto poder político en la negociación de las paritarias. Tiene que ver con la corrupción principalmente, ya que en un contexto inflacionario hay mucha confusión en cuanto a los precios de los bienes y servicios de la economía. Esto le ha dado al gobierno cierto poder para manejar sobreprecios en las licitaciones y llevarse un vuelto a cambio.

Además, el equipo económico no estaba lo suficientemente preparado, realizó un mal diagnóstico, no supo cómo combatir la inflación e implementó viejos mecanismos de control de precios  y restricciones que no hacen más que acentuar el problema.

6) ¿Cuáles serían las consecuencias de querer bajar la inflación y qué otros efectos tendría si no se lo hace?

CARRINO: Reducir la inflación puede tener consecuencias de corto plazo indeseables. Claramente los sectores económicos tienen que reconfigurarse, y los que antes se veían sobre estimulados por la inflación y las tasas de interés negativas (consumo, especialmente), deben dejar lugar a sectores distintos, como la inversión y la exportación. Este proceso puede mostrar fricciones, especialmente en una economía rígida y sobre regulada como la argentina. En el mediano plazo, sin embargo, es la mejor política que puede tenerse. La inflación baja da previsibilidad y estimula la inversión de largo plazo. Uno de los pilares del crecimiento es la previsibilidad, y es por eso que reducir la inflación es lo más importante que tiene que hacer este nuevo gobierno.

TETAZ: En principio no tendría nada malo el querer bajar la inflación, todo lo contrario. El problema estaría si no se resuelve de ese modo. Hay que tener cuidado al hacerlo, si falla la coordinación de las políticas antiinflacionarias, llevará a una recesión.

La consecuencia más grave de no reducir la inflación es que se destruye la moneda, con lo que se agrava la crisis a largo plazo.

7) Según su criterio, ¿de cuánto sería una tasa de inflación “adecuada” para la Argentina?

CARRINO: No creo que haya tasas de inflación adecuadas. En última instancia, el mundo por muchos años vivió sin inflación, o con una que en promedio fue muy cercana a 0% en el largo plazo, cuando había Patrón Oro. Ahora, yendo a lo existente, uno mira hacia países más estables de la región como Chile, Colombia o Perú, y no ve inflaciones superiores al 5%. Creo que sería deseable, considerando el punto del que partimos, llegar a esos niveles de manera rápida.

TETAZ: No existe una tasa de inflación que podría considerarse adecuada. En principio diría que la más baja posible, pero no tanto como para que eso genere deflación, ya que la misma afecta a las decisiones de consumo e inversión, y por otro lado los deudores se funden. La mejor inflación es “cero” o una muy pequeña del 1, o 2%.

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