EL FINANCIAMIENTO DEL TESORO PARA EL 2018: NAVEGANDO AGUAS MISTERIOSAS

0
106

En un contexto local de tensiones en el equipo económico con cambio de metas inflacionarias y rumores de renuncia por parte del Presidente del Banco Central (BCRA), Federico Sturzenegger; el Ministerio de Finanzas colocó el jueves 4 de Enero US$ 9.000 millones en el mercado internacional mediante la emisión de tres nuevos bonos en dólares a 5, 10 y 30 años que se incorporan a la curva soberana argentina con rendimientos de corte de 4,625%6,00% y 6,95%, respectivamente.

La colocación consistió en:

  • 1.750 millones de dólares a 5 años con un rendimiento de 4,625% (cupón 4,625%)
  • 4.250 millones de dólares a 10 años con un rendimiento de 6,000% (cupón 5,875%)
  • 3.000 millones de dólares a 30 años con un rendimiento de 6,950% (cupón 6,875%)

De esta forma, el Gobierno se aseguró en la primera semana del año casi un tercio del financiamiento que le demandará el programa económico en 2018 y, puntualmente, un 80% del total del fondeo externo, que será de US$ 15.000 millones, según trascendió en El Cronista. De esta manera, el Gobierno mitiga uno de los principales riesgos asociados al gradualismo económico: la disponibilidad del ahorro externo para financiar un desequilibrio fiscal que se resuelve lentamente.

El comunicado de Finanzas destaca que las tasas pagadas representan un recorte de 100 puntos básicos con relación al coste asumido por el Tesoro con bonos similares en enero de 2017. Si bien las tasas ofrecidas siguen siendo atractivas para el mercado internacional, con una demanda total de US$ 21.400 millones (2,4 veces el monto emitido), el apetito por el riesgo argentino parece haber llegado a cierto límite, ya que en emisiones anteriores la demanda llegaba a triplicar o cuadruplicar los montos ofrecidos.

Los inversores se repartieron entre Norteamérica (46%), Europa (35%) y Asia (11%), y otras regiones (8%). La emisión fue liderada por Citigroup, Deutsche Bank Securities, HSBC, BBVA y Santander.

¿Qué implicancias tiene la colocación para el mercado y para la economía?

En primer lugar, el Gobierno estaría consiguiendo gran parte del financiamiento externo presupuestado para 2018 a tasas mucho más bajas que el año pasado, en un contexto bullish para los países emergentes donde los inversores muestran gran apetito por el riesgo global.

Poniendo el foco en el dólar, hay un escenario mixto. En principio cabría esperar una baja en la cotización de la divisa producto de una mayor oferta de la misma, aunque morigerada por los rumores de una posible renuncia del titular del BCRA, Federico Sturzenegger, ya que al cambio en las metas de inflación y consecuente alza en las expectativas inflacionarias; se suma la incertidumbre en torno a la decisión de la autoridad monetaria sobre las tasas de interés esta semana (la visión que predomina es la de una baja en las tasas que presionaría al dólar al alza). Por ello, el resultado inmediato en términos cambiarios no resulta demasiado claro aún.

Por último, la colocación es positiva ya que se diversifican los perfiles de vencimientos de deuda, y se estiran los plazos incorporando especies a la parte media y larga de la curva. Esto es importante ya que ante una compresión de spreads y mejoras en el perfil de la deuda argentina, los bonos largos reaccionarán más fuertemente por la mayor convexidad que presentan, traccionando la curva a la baja y generando mayores ganancias a los inversores.

Oportunidades y riesgos para los bonos argentinos en 2018

Fuente: Elaboración propia en base a IAMC (05/01/2018).

En la plaza local se mantiene la expectativa por una posible recalificación de Argentina, que ascendería de “fronterizo” a “emergente”, evento que se esperaba que ocurriera en 2017 y finalmente no fue así. De darse la reclasificación, volcaría varios miles de millones de dólares al mercado accionario, lo que también frenaría cualquier impulso cambiario exagerado, e impulsaría los activos argentinos al alza.

Como se puede observar en la curva soberana de bonos en dólares, los nuevos bonos se colocaron con rendimientos levemente por debajo de la curva, lo que podría significar optimismo de parte de los inversores para con Argentina respecto a una mejora en su calificación crediticia y en la tendencia a la reducción del riesgo país. Esto le daría al tenedor de un bono argentino dos fuentes de ganancia a corto plazo: por un lado, el devengamiento del cupón (carry), por otro, la ganancia de capital por el aumento del precio del bono que posee.

Pero, ¿seguirá siendo el escenario internacional tan favorable para la renta fija argentina? En este punto, los inversores deberán estar atentos a dos riesgos en particular, además del riesgo macroeconómico local: 1) el riesgo FED, y 2) la aversión al riesgo global.

Comencemos por el riesgo FED. Es importante mencionar que en Febrero terminará la gestión de Yellen al frente de la FED, y se espera que la asunción de Powell traiga como consecuencia un aumento de las tasas de interés americanas. Además, se observa una baja de pendiente en la curva de rendimientos americana, que implicaría que el mercado está observando que la economía americana, si bien continuará con la senda expansiva, no lo hará con la velocidad esperada al asumir Trump.

Por otro lado, uno de los índices de acciones más representativo de Estados Unidos, el S&P 500, se encuentra batiendo máximos (ubicándose el viernes en 2.700 puntos), mientras que el VIX no despega de valores cercanos a mínimos. Esto significa que los inversores están demandando gran cantidad de activos de riesgo, tanto americanos como globales. Este escenario, si bien es positivo para Argentina, se contradice con lo observado en el mercado de bonos americanos. Por lo que, de ocurrir una corrección en el S&P 500, la demanda por activos de riesgo bajará sustancialmente, afectando a los bonos argentinos.

Ante el escenario que acabamos de describir, es para destacar el timing del Gobierno de realizar la colocación en un momento donde todavía en los mercados internacionales hay gran demanda por los activos de países emergentes, permitiendo endeudarse a tasas más convenientes que las que podría obtener en un futuro próximo.

Por Juan José Guma, Magister en Finanzas UTDT

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here