DIMENSIONAR LA CRISIS: ¿FERNETAZO Y OPORTUNIDAD?

Lo primero que debemos entender es si estamos o no en medio de una crisis. En principio, no es algo de todos los días que los mercados emergentes recorten 17% medidos en dólares como lo hicieron desde el pico del 23 de enero. A fines de dicho mes, el Índice de Mercados Emergentes de MSCI (al que finalmente se anunció que Argentina retornará a partir de junio 2019) alcanzó los 1254 puntos. La última vez que había alcanzado ese valor había sido el 16 de mayo de 2008, justo antes de que la peor crisis de los últimos 85 años azotara a Estados Unidos, y, por ende, al planeta.

En dicho momento, el recorte para los emergentes fue de más de un 60%, o el equivalente a algo más de tres veces y media caída actual. Todavía es muy temprano para llamar a esta corrección o vuelo a la calidad una crisis, pero, surge la obligada pregunta ¿hay margen para que los emergentes caigan más? La respuesta es, siempre y bastante más.

Sin embargo, ¿están dadas las condiciones del mercado para un recorte semejante?

Escucho a muchos analistas y opinólogos hablar de la ¨crisis actual¨. La cual todavía no tiene nombre, puesto que aún desconocemos si realmente es una crisis y tendrá en algún lugar su origen o epicentro. Podría pasar como un simple vuelo a la calidad y un amague más del mercado de una crisis que nunca llegó a ser. O bien desencadenar en algo más. De ser así, probablemente lo entendamos una vez pasada la misma. Por lo pronto, lo que sabemos es que Estados Unidos se encuentra en un proceso de suba de tasas de interés, que es nada menos que el precio del dólar en el tiempo, y ello ha traído consigo la apreciación de dicha moneda contra sus pares, especialmente contra las monedas emergentes. Tal situación ha desatado un típico vuelo a la calidad y ello ha llevado al recorte de los índices emergentes y algunos desarrollados también. Desde luego en dicho proceso, empiezan a pesar las situaciones individuales de las economías de cada país. Qué fortalezas tiene para hacer frente a esta salida de capitales y mayores tasas de financiamiento. Allí reside uno de los problemas, si el vuelo a la calidad se llevará o no puesta consigo a alguna economía que pueda generar un contagio mayor. Por el momento esto parece no haber sido así, pero habría que estar atentos.

Lo que sí ha pasado, es que Argentina se encuentra muy débil aún para un contexto poco favorable. Un poco autogenerado por el 28D y otro poco por la sequía que le ha complicado sobremanera la balanza de capitales en un año en que los dólares se han hecho más escasos.

Dicho esto, dada la magnitud del recorte actual de la renta variable en nuestro país, me parece importante analizar cómo ha performado en cada una de las crisis anteriores. El recorte promedio de Argentina en cada crisis ha sido del 59% medido en dólares a través de su índice MSCI Argentina. La caída promedio en el mercado originario de cada crisis, entendiendo por esto, por ejemplo, la caída del MSCI mexicano en la crisis del tequila, o la caída del valor del WTI en la última crisis del petróleo, ha sido del 68% en promedio. Siendo, la más liviana la crisis europea con una caída del 30%, quizás por ser un coletazo de la caída del 52% de la crisis financiera en Estados Unidos años antes. La peor de todas en su mercado originario, la crisis rusa que destruyó valor por 91% del MSCI de dicho país. Y, la más drástica a nivel local, por supuesto, la del 2001, que no sólo fue la que más duró (28 meses) sino también la que trajo consigo la mayor pérdida de valor para la historia del MSCI Argentina con una caída del 84%.

Está claro que el bailout de 50 mil millones de dólares que acaba de recibir la Argentina por parte del FMI trae muy malos recuerdos y ello puede hacernos pensar que la crisis se profundizará y será similar a la del 2001. En dicho año, pese al famoso operativo ¨blindaje¨ donde el FMI amplió su línea hacia el país y otorgó un crédito stand by, a cambio del cumplimiento de una serie de metas, de 40 mil millones de dólares, el índice MSCI Argentina no cambió su trayectoria y recortó un 84% desde su pico máximo de la convertibilidad en 1980 puntos. Sin embargo, luego el propio FMI reconoció que las condiciones en las que fue otorgado dicho salvataje no fueron las correctas. No se entendió el contexto, se trató de salvaguardar la convertibilidad cuando nuestros socios comerciales devaluaban y se exigieron recortes en tiempos que no eran socialmente posibles, y por ende, tampoco políticamente viables. Todo terminó como conocemos.

A riesgo de equivocarme y que esto vuelva a terminar como en 2001, debo decir que creo que hoy la situación del país es diametralmente distinta a la que se vivía entonces. Entonces, se trataba de una argentina que se encontraba atada a la convertibilidad, mientras que tras dicho aprendizaje ahora gozamos de la posibilidad de dejar flotar el peso y que la devaluación permita cerrar los gaps comerciales. Entre 2000 y 2002 las reservas del Banco Central habían caído de 25.200 millones de dólares a 10.500 millones de dólares, hoy tenemos reservas por 61.000 millones. Por otro lado, la soja, producto de la crisis asiática y rusa, había promediado 199 USD por tonelada entre 1997 y 2001 (¡una duración record de caída!). Hoy, si bien los valores son inferiores al boom de 2011, tenemos un precio respetable de 312 USD por tonelada y, la sequía pasará, y el año próximo probablemente volvamos a tener cosecha record. Por otro lado, el efecto de la crisis y la soja hacían que el país acumulara un recorte del PBI del 8.6% en los últimos 3 años previos a la crisis de 2001. Ahora venimos de un año de crecimiento de 2.9% y, aún pese a la sequía y la devaluación, que afectarán, probablemente tengamos un crecimiento de 0.5% positivo este año. A todo esto, se le sumaba un gobierno muy débil en 2001 y una oposición buscando retornar al poder. De lo último, nunca uno puede estar del todo seguro cuando el peronismo no está en el poder, pero lo cierto es que este gobierno ha dado muestras de fortaleza en la última elección y aún no hay una clara oposición de caras al 2019 que pueda hacerle sombra.

El mercado siempre se anticipa entre 3 y 6 meses lo que ocurre en la economía real. La crisis que nos muestran los índices, llegará y se hará sentir en la economía real en los próximos meses. Sin embargo, desde lo financiero, quizás esta crisis que aún no lleva nombre, podamos bautizarla como el ¨fernetazo¨ ya que los argentinos nos hemos embriagado con ella y, fieles a nuestro estilo, hemos amplificado 3.7 veces la caída real de los emergentes. Quizás cuando pase, entendamos que había sido una oportunidad dada la dimensión del recorte, de 56% en dólares, demasiado exagerada para el contexto…

Alejandro Bianchi, CFA

Gerente de Inversiones de InvertirOnline.com

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