Qué aspectos debemos tener en cuenta cuando nos enfrentamos ante la tarea del armado de nuestro portafolio de activos. Conozca algunos aspectos que quizás le sean de utilidad.

Todos queremos tener el portafolio ideal de activos que cumpla con nuestras necesidades de rentabilidad. Sin embargo, más de un inversor suele dejar la logística de la construcción de una cartera relegada a un segundo lugar o en algunos casos ni tenida en cuenta.

Existen una serie de aspectos a tener en cuenta para el armado, pero los más importantes son:

  1. Perfil de riesgo del inversor
  2.  Longitud del plazo de inversión
  3.  Asignación estratégica de mediano/largo y táctica de corto plazo

En cuanto al primer punto, hay mucho material escrito. Pero la esencia de este ítem principalmente es: ‘conocernos a nosotros mismos’.

Existió una vez un pensador chino llamado Sun Tzu que entre los años 720 y 480 antes de Cristo escribió un libro muy conocido llamado “El arte de la guerra”. En su obra encontramos una bella reflexión que podemos aplicar en este primer aspecto: “si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla”.

La batalla de todo inversor es contra el mercado, y debemos esforzarnos por conocernos. Pero al ser tan cambiante a veces podemos quedar en ‘off side’. Por ello, es mejor concentrarnos en, al menos, conocernos a nosotros mismos. Porque si no nos conocemos a nosotros ni al mercado, mejor dediquémonos a otra cosa.

Así por ejemplo: no es lo mismo la aversión al riesgo que esta dispuesto a asumir una persona de 55 que ya está pensando en jubilarse, pasar una vejez tranquila o dejarle una herencia digna a sus nietos, que una persona de 25 años que tiene toda una vida por delante. En el medio tenemos toda una gran gama de factores: casado, soltero, con o sin hijos, que tipo de trabajo tiene, etcétera.

En segundo lugar, es definir la longitud temporal de nuestras inversiones. Este factor va a estar muy ligado a los que vimos antes: el riesgo que estamos dispuestos a asumir en nuestra cartera de activos.

De esta manera, si a nuestro portafolio tenemos proyectado mantenerlo hasta diciembre próximo, el riesgo a asumir será mucho menor en comparación de una cartera pensada de acá a 2 años.

La diferencia entre la asignación estratégica y la táctica es que la primera se trata de la conformación de base de la cartera, mientras que la segunda es la adecuación de esa composición de acuerdo a nuestro punto de vista con respecto al mercado. Ejemplo: un jugador de tenis sale con un plan de juego ante un rival (asignación estratégica), pero en el medio, dependiendo de cómo este jugando su oponente modifica o adapta es plan de juego que tenía asignado previamente (asignación táctica).

La Estrategia: cuando hacemos la asignación estratégica, lo que decimos es: si mi composición de cartera en acciones es del 40%, y si apunto a largo plazo que medirme y delimitar un margen para poder trabajar en caso que el mercado me guste o no, moviéndolo entre el 0% y el 60%. Es lo que me posibilitara ganarle al mercado o no. O salirnos completamente, si el mercado se pone feo. Por ello, la recomendación en renta variable siempre es ser mucho mas cauteloso que con otros tipos de activos.

En bonos por caso, de ese 40% del portafolio, poder flexibilizar el margen entre un 20% y 60%. Asignando el tipo de bonos que convenga dentro de un contexto determinado. Por ejemplo, si sube la inflación aumentar tenencia en bonos que ajustan por CER en detrimento de otro tipo de títulos.

O en acciones, ese margen si el mercado está complicado pasarse a acciones defensivas o bien disminuir el margen táctico de posicionamiento en este tipo de activos.

La Táctica: una vez que tengamos la asignación estratégica, vamos a lo táctico. Aquí debemos empezarnos a preguntar ¿me gustan las acciones hoy?, ¿seguirá en alza la inflación?, ¿qué pasará con el dólar? En el fondo lo que tenemos que intentar respondernos es ¿cómo me posiciono con el mercado que tengo hoy enfrente? Por esta razón es importante la asignación táctica de la cartera, para saber entre qué márgenes movernos.

Al final, nos podemos equivocar en las decisiones o pegarla. Pero la importancia de construir una cartera de inversiones radica en que siempre podremos explicarnos a nosotros mismos el porqué de la decisiones que tomamos.

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